Aportes desde la neurociencia afectiva y la biblioterapia
En un entorno universitario atravesado por la digitalización, surge una pregunta clave para la formación académica: ¿cambia algo en nuestra memoria y comprensión según el soporte en el que leemos?
La evidencia científica sugiere que sí. Pero la respuesta no se limita a diferencias técnicas entre papel y pantalla. Implica comprender que la lectura es una experiencia corporal, emocional y neuroquímica.
Leer no es solo procesar información. Es activar el cerebro, el sistema nervioso y la dimensión afectiva del ser humano.



La lectura como experiencia encarnada
Las investigaciones en cognición encarnada han demostrado que el cuerpo participa activamente en la construcción del significado. Cuando sostenemos un libro impreso, intervienen variables táctiles, espaciales y motoras: el peso del volumen, el paso de páginas, la ubicación física de un párrafo.
El hipocampo —estructura clave para la memoria episódica y espacial— integra el contenido conceptual con estas referencias físicas. Esta “geografía del texto” favorece la retención profunda.
Diversos estudios educativos (Delgado et al., 2018; Mangen et al., 2013) han mostrado que, en textos extensos o complejos, el soporte papel suele asociarse con mayor comprensión e integración conceptual que la lectura en pantalla.
Pero la dimensión espacial es solo una parte del fenómeno.

Neuroquímica de la lectura: dopamina, oxitocina y cortisol
Antonio Martín Román, en su artículo “Dopamina, oxitocina y cortisol: química en las emociones lectoras”, profundiza en la dimensión neuroquímica de la experiencia lectora. La lectura no solo activa circuitos cognitivos: también modula neurotransmisores y hormonas vinculadas al placer, la empatía y el estrés.
- Dopamina: asociada al sistema de recompensa, interviene cuando la lectura despierta interés, curiosidad o expectativa narrativa.
- Oxitocina: relacionada con el vínculo y la empatía, se activa especialmente en la lectura de narrativas que permiten identificarse con personajes.
- Cortisol: hormona del estrés que puede disminuir cuando la lectura genera estados de calma y regulación emocional.
Desde esta perspectiva, la lectura profunda no solo fortalece la memoria, sino que puede actuar como modulador emocional. Esto resulta especialmente relevante en contextos universitarios donde el estrés académico es un factor frecuente.
El soporte físico puede potenciar esta regulación al favorecer mayor concentración sostenida y menor fragmentación atencional.



Neurofisiología afectiva: sacadas, sinestesia y tono vagal
En “Lectura y neurofisiología afectiva: sacadas, sinestesia y tono vagal en biblioterapia”, Román amplía el análisis hacia aspectos menos visibles pero igualmente determinantes.
Durante la lectura se producen sacadas oculares (movimientos rápidos de los ojos) que organizan la información visual. La estabilidad del soporte papel facilita un patrón rítmico más constante, mientras que la lectura digital puede introducir microinterrupciones atencionales.
Asimismo, el autor aborda el concepto de sinestesia lectora, entendida como la integración multisensorial que ocurre cuando el lector no solo “ve” el texto, sino que lo imagina, lo siente y lo corporiza.
Un aspecto particularmente relevante es el tono vagal, vinculado al nervio vago y al sistema nervioso parasimpático. La lectura profunda puede favorecer estados de activación vagal asociados a calma, regulación emocional y sensación de seguridad. Esto conecta directamente con los fundamentos neurofisiológicos de la biblioterapia.
La experiencia lectora, entonces, no solo es cognitiva: es también autonómica.



De la recitación al salmo: tradición y regulación emocional
En su artículo “La recitación curativa: del shloka al salmo”, Román recupera una dimensión histórica y cultural de la lectura como práctica terapéutica.
Desde la tradición védica hasta los salmos bíblicos, la recitación rítmica de textos sagrados ha sido utilizada como herramienta de regulación emocional y espiritual. La repetición cadenciada, el ritmo y la vocalización generan efectos fisiológicos medibles: disminución de la frecuencia cardíaca, regulación respiratoria y activación parasimpática.
Esta perspectiva histórica dialoga con la neurociencia contemporánea: la lectura —especialmente cuando es lenta, profunda y rítmica— puede funcionar como práctica reguladora del sistema nervioso.
En este marco, el libro impreso facilita una experiencia más estable y menos fragmentada que favorece la inmersión reflexiva.


Papel y pantalla en el contexto universitario
La transformación digital ha ampliado el acceso a la información y ha democratizado el conocimiento. Sin embargo, la evidencia invita a matizar el debate.
Para búsquedas rápidas y lectura fragmentaria, el formato digital es altamente eficaz. Pero cuando el objetivo es la comprensión profunda, la integración conceptual y la reflexión crítica, el soporte físico puede ofrecer ventajas cognitivas y emocionales.
Desde la biblioterapia, el libro impreso se entiende como un objeto mediador que potencia la concentración, la introspección y la regulación afectiva.
En el ámbito universitario, donde la lectura constituye una herramienta central de formación intelectual, estas diferencias adquieren especial relevancia.






Leer es pensar y regular con el cuerpo
La lectura profunda no es únicamente un ejercicio intelectual. Es una experiencia encarnada que activa memoria espacial, circuitos dopaminérgicos, redes empáticas y mecanismos de regulación vagal.
Integrar los aportes de la neurociencia afectiva y la biblioterapia permite comprender que el soporte no es neutro: forma parte de la experiencia cognitiva y emocional.
Promover espacios de lectura profunda en el ámbito universitario no es un gesto nostálgico. Es una decisión pedagógica basada en evidencia.
Leer, en definitiva, es pensar y regular con el cuerpo.
Referencias
Delgado, P., Vargas, C., Ackerman, R., & Salmerón, L. (2018). No deseche sus libros impresos: Un metaanálisis sobre los efectos del medio de lectura en la comprensión. Educational Research Review, 25, 23–38.
Mangen, A., Walgermo, B. R., & Brønnick, K. (2013). Reading linear texts on paper versus computer screen: Effects on reading comprehension. International Journal of Educational Research, 58, 61–68.
Román, A. M. (2025). Biblioterapia como herramienta interdisciplinaria: Un enfoque basado en la logoterapia y psicología social para la salud mental. Editorial Universidad de Flores. https://doi.org/10.63790/978-987-710-128-7
Román, A. M. (2025). La recitación curativa: del shloka al salmo. Recuperado el 19 de febrero de 2026, de https://antonioroman.info/la-recitacion-curativa-del-shloka-al-salmo/
Román, A. M. (2025). Lectura y neurofisiología afectiva: sacadas, sinestesia y tono vagal en biblioterapia. Recuperado el 19 de febrero de 2026, de https://antonioroman.info/lectura-y-neurofisiologia-afectiva-sacadas-sinestesia-y-tono-vagal-en-biblioterapia/
Román, A. M. (2025). Dopamina, oxitocina y cortisol: química en las emociones lectoras. Recuperado el 19 de febrero de 2026, de https://antonioroman.info/dopamina-oxitocina-y-cortisol-quimica-en-las-emociones-lectoras/
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Román, A. M (2025) Leer con el cuerpo: memoria, emoción y neuroquímica en la experiencia lectora Día Mes, Año de la consulta on line]