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Una mirada desde lo empírico y la episteme
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El vocablo cárcel significa cadena : Alcatraz, Folson y Ushuaia tres cárceles de un Estado Penal.

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En hebreo, el vocablo cárcel significa cadena. A partir de la pena de encierro, cárcel, prisión, y penitenciaría fueron vocablos utilizados como sinónimos, pero la criminología positivista se encargó de darles diferentes significados. En su particular evolución, es posible dividir la historia de la cárcel en tres grandes períodos:

  • la cárcel como guarda: en muchos lugares la cárcel funcionaba como “antesala“ de la sentencia, se utilizaba como medida de seguridad y no como pena;
  • la cárcel como expiación y trabajos forzados para el Estado: durante el siglo XVI, con el surgimiento del capitalismo, se crea esta casa de corrección donde se tendía al uso de la mano de obra para incrementos en la producción y actividades comerciales, la coerción física era la manera de expiación de la pena;
  • la cárcel como moralización y “resocialización”:

Posteriormente se le conoció con el nombre de Penitenciaría, esto a causa de la evolución de la pena privativa de la libertad, teniendo la penitenciaría como finalidad el arrepentimiento de los presos por haber trasgredido una norma de carácter penal.

En 1939 Georg Rusche y Otto Kirchheimer, hallaron una estrecha relación entre el deterioro del mercado laboral y el aumento del número de detenidos, en tanto que no encontrar un vínculo comprobado entre índice de criminalidad e índice de encarcelamiento. Geógrafos urbanos hicieron un mapa de las zonas con la tasa más alta de desempleo, mayor pobreza, deserción escolar y marginación: la mayoría de los presos procedía de esas zonas

El hecho que las prácticas judiciales, aparentemente más neutras y rutinarias, tienden a desfavorecer a determinados colectivos ha sido puesto de manifiesto también por varias investigaciones, que muestran precisamente que “las categorías sociales a las que responden el acusado o acusada y la víctima (clase social, relaciones ‘regulares’ o ‘irregulares’ de familia, impresión causada al tribunal, situación laboral) asumen, la mayoría de las veces, un peso decisivo en la actitud que adoptan los jueces (…)” 

En la actualidad, las cárceles reciben diferentes denominaciones, desde las que surgen de la jerga: tumba, cementerio, cafúa, canela; pasando por las oficiales: correccional, penal, unidad penitenciaria hasta el más teórico de sus nombres y, quizás más lejano de la realidad: Centro de Readaptación Social, en un intento de acercarse no sólo a la búsqueda de arrepentimiento de los infractores sino también a la reintegración a la sociedad de los internos una vez cumplida la pena. La diversidad de denominaciones que acompañen las diferentes funciones que se le atribuyen no ha permitido modificar su carácter segregacionista, marginador y fundamentalmente represivo.

El fin de la posguerra fría ha dejado lejos aquella vieja ilusión liberal de los años ‘90, que suponía un mundo mejor y más seguro a partir de la implosión de la Unión Soviética y la desaparición del comunismo. Para Argentina, la experiencia neoliberal ha significado una abrumadora marginalidad, aumento vertiginoso de la pobreza, el desempleo y el delito, caos urbano, crecimiento de la deuda externa, y retroceso del Estado. Al mismo tiempo y en consonancia con una ideología del “pensamiento único”, expandida por todos los rincones del planeta, se ha desarrollado fuertemente la tendencia a la “tolerancia cero” como forma de combatir el crimen y frenar la creciente ola de violencia generada por la exclusión. De este modo, se ha endurecido el control social y ha aumentado el número de encarcelamientos. La visión predominante es puramente represiva: a mayor repliegue del Estado social, aumento de la población penitenciaria. Al menos, esa parece ser la fórmula-respuesta que están siguiendo los hoy denominados Estados mínimos y penales, como los denomina Wacquant .

Es bien sabido que la violencia genera actitudes y comportamientos violentos no sólo en forma directa y mecánica, sino mediante la conformación de hábitos psíquicos desestructurados, agresivos, etc. Se establece de esta manera otro círculo vicioso que algunos creen poder contrarrestar exclusivamente empleando las clásicas medidas represivas. En definitiva, el proceso de expulsión social se ha “realizado” a través de una violencia estatal en clave política, que se define por un Estado que se encaminó hacia el reforzamiento del sistema represivo institucional apuntando al control de las poblaciones pobres y a la represión y criminalización del conflicto social. Así, frente a la pérdida de la integración de las sociedades y el creciente aumento de las desigualdades, el Estado aumentó considerablemente su poder de policía, lo cual trajo como consecuencia un progresivo deslizamiento hacia un ‘Estado de Seguridad’” .

Desde esta perspectiva, se plantea que el Estado se constituye como un Estado penal, en base a un discurso que criminaliza la miseria y la marginación, y cuya expresión nítida es el aumento de las poblaciones carcelarias.

Referencias

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Román, A. M. (2020).  El vocablo cárcel significa cadena, una mirada del Estado penal [día, mes, año de la consulta on line] https://antonioroman.info/el-vocablo-carcel-significa-cadena-alcatraz-folson-y-ushuaia-tres-carceles-de-un-estado-penal/